El
futuro de la atención sanitaria pasa por un parche, fino como el papel. De
bajo coste, el Bio-patch, que ha sido desarrollado por el Instituto de
Tecnología KTH de Estocolmo, se puede colocar en distintas partes del cuerpo
para medir las señales bioeléctricas y monitorizar la temperatura.
“En el
tórax, realiza electrocardiogramas; en el cráneo, mide ondas cerebrales; y en
el brazo, señala la respuesta muscular a estímulos del sistema nervioso
central”, explica Geng Yang, investigador del KTH. “El paciente puede ver los
datos en su 'smartphone' o enviárselos a su médico para conocer el diagnóstico.
Se trata de una herramienta muy valiosa para pacientes con cardiopatías,
problemas neurológicos o aquellos que acaban de ser dados de alta tras una
operación”, añade.

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